Estoy de vuelta en mi hermoso acantilado de los pelícanos. La última vez planeaban en el aire y se clavaban en el mar con todo su impulso bajo un cielo azul con un sol esplendoroso.
Esta vez ha crecido la comunidad, ya no son los 30 pelícanos parados en la cabeza del dragón (el acantilado es como un gran dragón bebiendo el agua de mar), yo creo que son 100 pelícanos por todo el dragón y las rocas de más atrás, otros tantos flotando en el agua y los demás en ardua actividad de pesca. Está lluvioso el clima, tibia la temperatura y blanco-agrisado el cielo. Junto con las aves, vuelan las risas de mis hijos que en un primer plano nadan y juegan, cantando esas maravillosas risas continuas. El café está listo y yo frente a ti.
Nunca se repetirá una misma experiencia, por eso abramos bien los ojos, dispongamos el alma, amemos cada instante y agradezcamos al cielo , que la vida es río imparable.
sábado, 16 de enero de 2010
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Gaby: Hermosa mmeditación. Llevémosla siempre con nosotros en la certeza de que lo vivido es irrepetible, el presente nos brinda toda su intensidad si tenemos las herramientas espirituales para apreciarlo y; el futuro, quien se preocupa del futuro si ni siquiera sabemos si estaremos. Mejor el ETERNO PRESENTE. y disfrutar cada momento como irrepetible que es.
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